jueves, 8 de septiembre de 2011

El tiempo no se pierde, también se transforma [F.A.]

Confieso que jamás, me había llamado la atención este asunto del blog. Siempre, pensé que la persona que escribía era porque vivía de ello, por necesidad o simplemente por escribir algo. Lejos estoy de ser un escritor, tampoco creo necesitarlo, en cambio, sí paso mucho tiempo haciendo pavadas. Con el fin de dilucidar por qué estoy escribiendo esto, voy a contarles, algo que me pasó hace un par de semanas.
Jueves, sí, creo que fue un jueves. Ese día, había ido a cyber Oktubre, a visitar a un amigo, Iván. Él, es uno de esos amigos con MAYÚSCULAS, esos con los que al hablar se pierde la noción del tiempo. Siempre que puedo voy a visitarlo, aunque sea, paso a saludarlo. 
Camino al cyber, como dos cuadras más abajo, por ahí por la calle Sargento Cabral, hay un clarito entre los árboles, de donde se ve el cyber. Era costumbre, llegar ahí y espiar si estaba abierto. Alcancé a divisar colores que giraban en el aire. Las clavas, pensé. Sí, está, dije en voz baja, y seguí caminando. 
Mi amigo, me había enseñado a hacer malabares y a veces Loly, el chico del almacén, nos prestaba sus clavas para jugar con pases, algo muy divertido para nosotros. Después de un buen rato de juego, nos relajamos y tomamos unos mates. Mientras tanto, lo veo a Víctor, a quien cariñosamente le decimos "pelado". Estaba sentado en una máquina. Se había creado un blog y espera que Iván leyera su primer publicación. En ese momento, entra Daniela, la mujer de Loly. Quien accede a leer el escrito del pelado.
Un ruidoso ir y venir, hacía crujir las tablas del piso. Eran los borceguíes de Víctor, que denotaban, la inquietud del escritor a la expectativa de las tan ansiadas críticas. Hasta que por fin, Daniela le dice: "está muy bueno pela, lo único, tenés que corregir...(no me acuerdo que cosa)". Recuerdo haber escuchado la lectura completa. Daniela, a falta de sus lentes, había leído todo detenidamente y en voz alta. Salvando algunas faltas de ortografía, que Daniela no dudó en resaltarle, pensé en lo bueno de aquel escrito. Realmente era bueno. Además, había logrado unir el principio, el nudo y el desenlace, algo que a mí se me complicaba demasiado. Siempre, me resultaron incoherentes mi escritos, seguramente por eso fracasé como escritor. La cuestión es que Víctor, ya era digno de mi admiración. Me llamó la atención, verlo tan contento, tanto que, me detuve un instante. Pensé, ¿cómo no va a estar contento?. Si lo había escrito para matar el tiempo y encima le había gustado a todo el cyber.  Bue, todo el cyber, eramos dos gatos locos, pero Daniela era el Jorge Lafauci del jurado. Si a ella le había gustado, seguramente era bueno.
Lo miré, y su alegría era tan grande, que parecía desbordarlo. Le brotaba por la boca. Noté que ya no era alegría, eran migas de factura, sí, migas que desbordaban su boca y se precipitaban al piso que yo mismo había barrido.
Esa noche, antes de dormir, me invadieron una serie de preguntas: ¿Por qué escribir?, ¿Qué se necesitará para escribir?, ¿Podré yo escribir casi tan bien como el pelado?, ¿Tendré algo para contar?. Éstas preguntas, revolotearon en mi cabeza una y otra vez durante algunos días, hasta que por fin las olvidé. 
Hoy, poco antes de escribir ésto, mientras planificaba cómo iba a ocupar el sobrado tiempo libre que mi generosa vida me venía regalando. Recordé el asunto del blog, las emociones del pelado, etc. De repente, algo en mi cabeza, impulsó la idea de aventurarme en la escritura. Sin dudarlo un segundo, abrí una nueva ventana y escribí en el navegador: "www.google.com.ar". Ya a escasos 40, quizás 50 minutos, de haber creado mi blog y empezado mi primer nota, estoy en medio del nudo e intento encontrar el desenlace perfecto.


La primer pregunta, parece haber sido respondida al principio. ¿Por qué escribir?. Fácil, alguien que trabaja en un periódico, escribe por trabajo. Otro, escribirá porque necesita contar algo. Y otros, simplemente lo harán y ya.
¿Qué se necesitará para escribir?. Sin dudas, para escribir se necesita tiempo.
¿Podré yo escribir casi tan bien como el pelado?. Y…  no es por menospreciarlo, pero si él pudo, ¿por qué no voy a poder yo?. 
¿Tendré algo para contar?. Les conté la historia del blog del pelado, que a propósito, es parte de la de mi blog, ustedes dirán si les gustó o no.
Ahora pensemos, si el tiempo no nos sobra, no podremos escribir. ¿Cuándo no nos sobra el tiempo?. El tiempo no nos sobra, cuando para cada instante existe una ocupación. Luego, de acuerdo a la importancia de cada ocupación, se irán ocupando nuestros instantes. Ya agotado nuestro tiempo, y viendo en la no posibilidad de agregar alguna ocupación no advertida anteriormente, pensaremos en lo rápido que transcurrió, y nos surgirá la pregunta: ¿En qué gasté tanto tiempo?.  
El tiempo no se ha gastado, simplemente ha transcurrido. Y está en cada uno, darle la importancia que merece cada ocupación, para que no nos pese después. Es decir, que si el tiempo no nos sobra, deberíamos revisar cada instante, para descubrir que ocupamos alguno de ellos en algo que no valió la pena.
Habiendo ocupado tan mal mi tiempo, durante gran parte de mi vida, pienso que escribir esto es una forma de recuperar el tiempo perdido. Es algo utópico. Es mucho más que un pasatiempos, es un “recuperatiempos”. Favor de tomar notas la real academia, éste es un nuevo adjetivo. Sé que ni escribiendo infinitas páginas voy a recuperar un segundo. Pero, lo importante, es: “revisar en qué ocupamos cada instante, para que no nos pese después y ocupar el tiempo en algo productivo, en recuperatiempos, algo que haga de cada instante un instante mejor aprovechado que el anterior”.
Más importante que haber aprovechado mi tiempo, va a ser sentirme como el pelado cuando lean mi nota. Lejos del desenlace perfecto que andaba buscando, éste es mi desenlace y espero les haya gustado. FIN!

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